miércoles, 25 de abril de 2012

MONUMENTOS Y COCHES


   Este binomio a mi modesto entender no casan amigablemente. Hay infinidad de ejemplos que ilustran esta inquietud en nuestra geografía donde se ha seguido una restricción total a los vehículos en ciertos lugares de interés turístico o monumental. La plaza del Pilar de Zaragoza es un buen ejemplo de ello, y como éste muchos más por nuestra geografía. Nuestra Plaza Alta sobre todo y la  plaza de San José  debían de tener un acceso restringido a los vehículos o en lo posible regulado. Cuando estas sentado contemplando los edificios que adornan nuestra plaza te trasladas a otro tiempo y te produce una sensación de paz y tranquilidad, hasta que aparece por el Arco del Peso un energúmeno atravesando la plaza a toda velocidad con las ventanillas bajadas y la música a todo trapo trasladándote a la cruda realidad.

















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